Entrevista a JOSE ZOILO HERNANDEZ

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En esta entrevista, que abre la serie de autores que irán presentando sus obras en nuestra librería, traemos un escritor que nos ha cautivado tanto con su talento literario como con su personalidad.

José Zoilo, natural de Tenerife, se presenta como «...un biólogo tinerfeño, dedicado profesionalmente al ámbito administrativo de la agricultura y del desarrollo rural, que he venido compaginando esta labor desde 2019 con la publicación de hasta siete novelas históricas. Desde la primera, El Alano, publicada con Ediciones B, del Grupo Penguin Random House, hasta Hijos de La Luna, con Narrativas Históricas Edhasa, este mismo 2025, mis novelas se han vendido en más de treinta países«.

Además, desde el año 2020 colabora con diferentes medios e instituciones. Es miembro de la Asociación Escritores con la Historia, con la que ha impartido diferentes charlas divulgativas por la geografía nacional; coordina un taller literario con la UNED en la isla de Tenerife, y es colaborador habitual del programa de radio Obejtivo La Luna, así como del Blog de Historia Militar, Bellumartis.

ENTREVISTA

1. ¿Qué te inspira a escribir novelas históricas y cómo seleccionas los temas y períodos que abordas?

La verdad es que podría decir que soy un escritor que se deja influenciar mucho por sus filias y sus fobias, también en cuanto a los períodos en los que desarrollo las novelas. Siempre me dejo llevar hacia aquellas épocas que me apasionan, principalmente, o, también por aquellas otras que, sin conocerlas en profundidad, me sorprenden algunos interrogantes que plantean. Así que leo sobre uno de estos períodos, investigo, hasta que encuentro algún detalle que, más allá de los hechos históricos tradicionales que me pudieran interesar, me resulte atractivo. Si este aparece, entonces sé que hay material para una buena novela, y entonces, a partir de ahí, construyo la trama que la soporte.

Además, tengo una manía, y es que estos períodos históricos que más me seducen para trabajar una ficción suelen contar con escasas fuentes primarias, de manera que la información sobre ella no resulte en absoluto extensa y así mediante la novela yo pueda aventurar respuestas a las preguntas que nos plantea la propia historia.

2. ¿Cómo logras equilibrar la precisión histórica con la creatividad y la libertad artística en tus novelas?

Ese equilibrio, justamente, es lo más difícil de conseguir en nuestro “oficio”; y es lo que, a mi modo de entender, distingue una magnífica novela histórica de una buena. Plantear cómo se consigue es difícil, porque creo que responde más a sensaciones que a un plan determinado, responde al mimo con el que pulas cada escena, con las ganas que tengas de hacer una novela sin ningún tipo de aristas, redonda, como diríamos coloquialmente.

En el pasado, creo que el género abusaba de plantear novelas en las que la historia dominaba la acción por encima de todo, ignorando posibles ficciones alternativas. Ahora, por fortuna, somos conscientes de que igualmente importante que ser fieles a lo que sabemos de un período determinado lo es dar forma a una trama capaz de atrapar al lector (y a ti mismo antes, siempre lo digo) de principio a final, y esto, muchas veces, se consigue gracias a la ficción. Y más si cabe ahora, en el que el hábito lector ha ido evolucionando. Somos contadores de historias, no cronistas de una época, y pensar así creo que me ha ayudado a evolucionar y avanzar en mi faceta como novelista.

3. ¿Cómo crees que la ficción puede ayudar a entender mejor la historia?

Podríamos decir que la ficción actúa como un detective que trata de aclarar misterios pasados para los que nunca tendremos respuesta. Ignoramos con certeza qué sucedió en un momento determinado de la historia, por ejemplo, pero gracias a la ficción podemos aventurar una hipótesis y desarrollarla. Eso sí, tratando de no alterar lo que efectivamente conocemos hoy en día que acaeció sobre el suceso en cuestión.

4. ¿Qué técnicas utilizas para desarrollar personajes y hacerlos creíbles?

Trabajo los personajes con muchísimo cuidado, pues, a mi entender (como escritor, pero también como lector) en ellos reside casi por completo la novela, más allá del escenario histórico en el que se desarrolle (que con tanto cuidado también hay que mostrar). Un ejemplo, si pasados los meses o los años recuerdo los nombres de los protagonistas de una novela que leí, eso significa que me marcó. Y de esa manera, me encanta que los lectores asocien cada una de las mías a un personaje, porque eso significa que conseguido lo que me proponía. Y para conseguirlo, más allá de que sean narradores en primera persona, como comencé escribiendo, o que se trate de una historia en tercera, trabajo en ellos para que parezcan humanos a los ojos de los lectores; que más allá de su aspecto, su personalidad sea reconocible. Creo que es fundamental que empaticen con ellos, que sepan cómo sientan, que sepan cómo van a actuar ante una determinada situación, y eso que muchas los pondrán al límite…

5. ¿Cómo consigues que la historia no domine la narrativa y viceversa?

Siendo muy riguroso a la hora de ejecutar el plan establecido, por así decirlo. Antes de comenzar la escritura hay que poner las bases, crear la escaleta, las fichas de personajes, lo que cada cual quiera y con lo que se sienta más cómodo, pero unas bases que debemos respetar en adelante, o, al menos, en un porcentaje muy elevado. A todos nos ha pasado que a medida que escribimos, por mucho que pensáramos que teníamos planificada la novela al dedillo, nos ha surgido un personaje nuevo, una subtrama inesperada, y eso es parte del proceso, y lo enriquece, pero también debemos saber poner límites y respetar el eje temporal y el escenario que trabajamos con tanto esmero durante el proceso inicial de documentación y preparación.

6. ¿Cómo crees que la novela histórica puede influir en la percepción del pasado?

La ficción hace sin duda mucho más atractiva y universal la historia, y esto es algo muy importante, pero que a la vez conlleva una gran responsabilidad para quien escribe. Por eso siempre digo que en nuestro oficio como escritores de este género deberíamos evitar que el lector se llevara a engaños sobre lo que ocurría en un momento determinado de la historia. Por ese motivo debemos tratar de ser todo lo fieles posibles a lo que se sabe sobre la época en lo relativo a hechos históricos como batallas, reinados, etc., pero también sobre situaciones más triviales como podía ser el día a día de quienes vivieron en ese momento, de manera que nadie acabe la novela con una idea errónea de lo que era la época sobre la que ha leído.

Si, por ejemplo, trasladamos presentismos a los personajes, flaco favor estamos haciendo a la época…

7. ¿Crees que la novela histórica puede ser utilizada para explorar temas y cuestiones contemporáneas?

Sí, claro. Siempre hablamos de que, por muy históricas que sean las novelas, por mucho que nos vayamos a la Roma imperial, a la Edad del Bronce o a la Toledo visigoda las motivaciones y anhelos que mueven a los personajes no son tan diferentes de las que podemos sentir nosotros en la actualidad, y eso es lo que las hace cercanas a los lectores. No todo el mundo puede entender en qué consistían las herejías de la iglesia en el siglo V, por decirlo de alguna manera, pero todos podemos entender un sentimiento como el amor, la venganza, la envidia y, de esta manera, trasladarlos (con sus limitaciones) a la época en la que discurre la acción. Esto hace que muchas veces tengamos tramas actuales trasladadas a otras épocas, con otras claves, claro.

8. ¿Qué autores o novelas recomendarías para aquellos que quieren empezar a leer novela histórica?

Si leyendo las Crónicas del Señor de la Guerra de Bernard Cornwell no te aficionas de inmediato a la novela histórica, dudo que ninguna otra lectura lo consiga…

9. Y, por último, si tuvieras que elegir otro género literario para escribir, ¿cuál sería?

Pregunta ciertamente difícil, porque en principio no me interesa ningún otro género en el que no nos retrotraigamos a un período pasado… Pero si tuviera que quedarme con uno, y solo porque ya he hecho mis pinitos, te diría que alguna novela juvenil/ infantil, como la que escribí hace unos años para mi hijo.


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